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miércoles, 30 de marzo de 2011

Roscón de reyes (y 2) : el haba

En nuestra anterior entrada les hablaba del roscón de reyes y del haba que contenía. Quien la encontrara era coronado rey de la jornada, lo que con el tiempo degeneró en ponerse una corona de cartón pintado de color ¿oro? y en que, quien conseguía el premio era quien encontrara la figura, no el haba, que ahora representa la mala suerte.

Pero para los roleros como un servidor, el haba ha pasado a ser un objeto buscado. Cuando yo era pequeño, el haba era realmente una legumbre seca, de buen tamaño, con poco aprovechamiento y mayor rechazo. Pero un buen día 6 de enero, de repente descubrí que el haba que ponían en el roscón había mutado en un pedazo de cerámica pintado, al que se le habían añadido facciones. La cara pintada era lo de menos: de repente, se había vuelto imperecedero, limpio, funcional.



Aquí, la colección actual personal, al completo:



¿Y para qué la usamos? Pues no sé ustedes, pero a mí se me ocurrió como primer uso el representar una familia extensa de monstruos que puebla las mazmorras de los juegos de fantasía: babas, cienos, mohos y hongos.




Efectivamente, gracias a estos pedazos de barro cocido, monstruos como el púdin negro, el cieno gris, la baba marrón, etc. ya tienen una opción barata de ser representados más o menos correctamente. De todas maneras, recuerden que si les gustan las figuras hechas a mano de alto nivel, no dejen de visitar esta entrada de El d20 rojo. ¡Hágaselo usted mismo!

lunes, 21 de febrero de 2011

Roscón de reyes (1)

Esta entrada llega con mucho tiempo de retraso. Me la debía hace tiempo, de hecho, desde que inicié el blog, pero siempre la iba dejando a un lado. Pero con la publicidad que me están dando en la bitácora amiga de la Asociación Pifia (¡gracias, amigos!) y con entradas como ésta, es imposible dejarlo para más adelante. En el enlace que acabáis de ver, podéis contemplar una figurita de roscón de reyes que ya quisiera haber tenido en las manos alguna vez, así que toca hablar ya de este socorrido pero escaso elemento para nuestras partidas: la figurita del roscón.

El roscón de reyes (o tortel de reyes, como se llama en mi terruño), es un bollo dulce de forma toroidal (una rosca, vamos). Se come el día 6 de enero, el día de los Reyes Magos, y es típico español, aunque la Wikipedia también indica que se come, además, en Argentina, México y Portugal. En Catalunya, por ejemplo, es el postre tradicional de la jornada, muy esperado por los pequeños porque contiene una sorpresa dentro.
La historia de este dulce cuenta que en su interior se escondía un haba, y quién la encontraba en su porción, era coronado rey de los allí presentes, tradición que vendría ya de las saturnales romanas. La evolución de esta tradición ha cambiado un poco ese guión, y actualmente lo normal es que el roscón contenga una o más figurillas (habitualmente de reyes magos), y un haba. Este cambio implica que quien se corona rey de la fiesta es quien encuentra la figurilla (para lo cual los roscones suelen venir acompañados en su caja por una corona dorada de cartón), y quien encuentra el haba es el que tiene peor suerte; de hecho, la tradición reciente implicaba que era quien pagaba el roscón, para su disgusto y regocijo de los demás.

Este rollazo (como no, ampliable vía Wikipedia y libros muy recomendables), como les decía al principio, viene a cuento de uno de los elementos improvisados de juego que gozan de más veteranía en nuestro grupo: las figurillas que vienen en el roscón. El caso es que, si hay niños de por medio, cualquier adulto puede ir despidiéndose de quedarse con la figurilla aunque le haya tocado en el reparto. Pero como cuando uno compra un roscón, se lo dan con figura y haba tenga usted niños o no, a poco que compre alguno que otro para llevar a sus amigos, o en su familia no haya críos, puede acabar con una colección respetable. Además, se trata de una caza muy señalada: piense que sólo las puede conseguir una vez al año. Ésta es la captura que conseguí el pasado día 6 de enero, después de un montón de suerte y la colaboración de mis queridas hijas, que conocen muy bien los delirios del friki que tienen por padre:



Como siempre, pongo una figura de las "normales" para que vean el tamaño. La segunda foto corresponde a mi colección personal, que viene a ser menos de la mitad de lo que tenemos en el grupo, pero ya una cantidad respetable y variada (no en vano, son unos 12 años acumulando, con la colaboración de parientes y amigos). Como pueden ver, algunas de las figuras son, por decirlo claro, horrendas, y otras tienen su gracia. Para mi, lo mejor de estas figuras es su tamaño, muy estándar, y la estabilidad que ofrecen en la mesa la mayoría de ellas.



¡Buena caza el próximo enero!

domingo, 10 de mayo de 2009

Gritos en el dungeon

Hay partidas de rol y PARTIDAS de rol. Cuando llevas muchos años en esto, hay días de todo, y como en muchas otras cosas, hay jornadas gloriosas; algunas lo son por heroicidades, otras por grandes alegrías y otras por una buena idea que triunfó. La de ayer fue una de estas últimas.

La historia es algo larga, pero les pongo en antecedentes lo mejor que pueda, ya que aunque se trata de la primera entrada del blog, la campaña es muy veterana. Nuestro grupo de Dungeons & Dragons 3.5 , ya de muy alto nivel, se halla en una mazmorra inmensa que alberga diversos grupos malvados, a cada cual peor, a la búsqueda y rescate de un grupo anterior, todo ello relacionado con el trasfondo de la campaña, que dura ya unos cuantos años (el motivo último es acabar con un dios malvado que ha roto sus cadenas y amenaza con acabar con nuestro mundo). Ayer encontramos una capilla dedicada a una deidad maligna y, como habíamos capturado ciertos prisioneros que pertenecían a ella, tratamos de interrogarlos a ver de qué iba esa sala. Al hacerlo, descubrimos que los habían ayudado a escapar, así que los localizamos y nos teleportamos al lugar donde se hallaban, para reabrir el diálogo con estos señores. Antes de "saltar" nos hinchamos con unos cuantos conjuros para llegar lo mejor protegidos posible, pero sin saber que el enemigo, en realidad, nos estaba esperando y estaba haciendo lo propio, a la vez que reclutaba tropas de todos los rincones. Al llegar, aquello parecía un centro comercial el primer día de rebajas.



Como pueden ver, nuestro grupo usa muchas figuras rescatadas de múltiples fuentes para señalar monstruos: viejas piezas de ajedrez que han perdido compañeras, restos de Juegos Reunidos Geyper, figuras del tortel de reyes, sopresas de huevos Kinder y similares...

Lo malo es que con tanto monstruo se nos acababan las figuras, al menos que fuesen distintivas, y algunos convocamos más bichos o los llevamos encima. En mi caso, como nigromante, me acompañan unas cuantas sombras. Y aquí intervino mi querida Gemma, que usando los mismos cacahuetes que estábamos comiendo, improvisó un sistema para señalar las sombras dentro del caos de la batalla:




¿No son una monada?



El combate se quedó a medias debido a la complejidad de los turnos. Ya veremos cómo acaba la cosa, aunque hay algo seguro: nuestra máster sigue debatiéndose entre el amor y el odio.

¿Y el nombre de la entrada? Yo es que no podía dejar de acordarme de esta película.